La revolución no será televisada

El fin de la eternidad, el principio del infinito.

Si, la eternidad es sencilla de continuar, pero ¿Y la tele? ¿Qué empieza donde acaba la tele? ¿La nada? ¿El caos?

Tengo tele. Una de esas LCD tan planitas con alta definición, no demasiado grande, tampoco mi salón lo es. Tal vez tu no tengas, quizá pasaste los sudores del mono y ahora tengas los dividendos en segundos, minutos interminables y más aun: desconexión.

Un pie, otro pie. El camino es largo y no siempre será fácil, pero hay todo un infinito que descubrir.

Apaga la tele, enciende la mente!

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